lunes, 8 de abril de 2013

SAN FERNANDO POR LA VIDA


EL PUEBLO DE LA VIDA se mueve…!!



A pesar que había otros actos, también estupendos, como la peregrinación de las cofradías isleñas a la Catedral de Cádiz o las predicaciones en plazas del Camino Neocatecumenal, que podían quitar algo del habitual gentío que ocupa normalmente el centro de nuestra ciudad, los voluntarios de Derecho A Vivir no dieron abasto atendiendo a las personas que se acercaban para firmar, apoyar, hablar, mostrar su simpatía…

En un día primaveral espléndido, se montó, con la colaboración eficaz y generosa del Ayuntamiento, gobernado por el Partido Popular, una tarima, un sistema de megafonía, y nuestros habituales paneles, pancartas, etc. Trajimos a nuestros niños. Pusimos música, de DAV y de otras canciones con mensaje de vida, nos pusimos a bailar, a hacer murales, a repartir globos, pins, folletos… y firmas, muchas firmas. No las he contado aún, pero son bastantes hojas… De One of Us y de Aborto Cero. También un catequista del Camino nos entregó varias hojas recogidas entre ellos mismos…

Precioso el pequeño concierto por la vida de los clarinetistas de Chiclana, con canciones muy conocidas. Y la colaboración de amigos dando lectura a los manifiestos: los Coordinadores del Secretariado Diocesano de Pastoral Familiar, Antonio y Rosa, y dos conocidas personas de la vida ciudadana de San Fernando, amigos de Derecho a Vivir: Jesús Rodríguez Arias, y Lucía Gutiérrez Cotaelo.

Para algunos de los voluntarios era un bautizo de calle, pero los comentarios en nuestro chat, ya por la noche, eran así: “maravillosa experiencia”. “Fue estupendo, no parábamos…”. “Conocimos nuevos voluntarios que querían colaborar”.  “Me ha encantado, ha sido un trabajo bien hecho”. Ha sido una semana agotadora, pero ha merecido la pena…” “Esto engancha”. “Disfrutemos esta noche con satisfacción de la labor realizada, de haber trabajado por la vida…”. “No es comparable a nada, estamos contentísimos”. “Una experiencia que me llena de felicidad al saber que el poquito que aporta sirve para concienciar y edificar la sociedad”.

Y es que el Señor Resucitado, Dios de la vida, después de unos comienzos  duros, con dificultades, nos ha regalado un equipo de auténticos Jabatos por la vida, unas Mosqueteras imparables, que se baten el cobre por una firma, una sonrisa, poner una bandera en un sitio imposible, dialogar con paciencia con los más contrarios, poner un micrófono, o hablar con un político…

Destacamos, por fin, la participación de los niños, la buena colaboración de simpatizantes, el sonido de los clarinetes, la música tan dinámica que hizo bailar a algunos voluntarios. Por supuesto, el precioso acto del jueves en el Centro de Congresos. Pero sobre todo, la sensación de que algo se mueve, que el PUEBLO DE LA VIDA a comenzado a marchar, como otro Israel, en San Fernando y en España, en todo el mundo, hacia una nueva tierra, hacia la libertad de una patria nueva donde reine una cultura nueva, la Cultura de la Vida.
























domingo, 7 de abril de 2013

Compromiso indelegable a favor de la vida


Compromiso indelegable
El compromiso político a favor de un aspecto aislado de la doctrina social de la Iglesia no basta para satisfacer la responsabilidad de la búsqueda del bien común en su totalidad. En esta línea de responsabilidades, consideramos importante recordar que tampoco el católico puede delegar en otros el compromiso cristiano que proviene del Evangelio de Jesucristo, para que la verdad sobre el hombre y el mundo pueda ser anunciada y realizada.
Cuando la acción política tiene que ver con principios morales que no admiten derogaciones, excepciones o compromiso alguno, es cuando el empeño de los católicos se hace más evidente y cargado de responsabilidad. Ante estas exigencias éticas fundamentales e irrenunciables, en efecto, los creyentes deben saber que está en juego la esencia del orden moral, que concierne al bien integral de la persona. Éste es el caso de las leyes civiles en materia de aborto y eutanasia.
Es, como obispos, nuestra obligación ayudar al discernimiento acerca de la justicia y de la moralidad de las leyes. En este sentido, debemos reiterar que la actual legislación española sobre el aborto es gravemente injusta, puesto que no reconoce ni protege adecuadamente la realidad de la vida. Es, pues, urgente la modificación de la ley, con el fin de que sean reconocidos y protegidos los derechos de todos en lo que toca al más elemental y primario derecho de la vida.
También es apremiante la difusión que realiza la Iglesia a través de diversas entidades como los COF (Centro de Orientación Familiar); la formación de las personas que trabajan en ellos; la creación de dichos centros donde no los haya; la incorporación de más católicos responsables, comprometidos y formados en las diversas tareas de este trabajo a favor de la vida. Entre estos trabajos consideramos importante resaltar la labor de asistencia y ayuda a las madres embarazadas, en riesgo de abortar, en el nivel asistencial-material y también en el psicológico antes y después de un posible aborto. En este sentido, urgimos también a la formación de sacerdotes para poder asistir adecuadamente a las, cada vez, más numerosas madres que padecen el síndrome post-aborto.
Obispos de la Subcomisión para la Familia y Defensa de la Vida
del Mensaje para la Jornada por la Vida
____________________________________________________
Texto completo

La Iglesia quiere celebrar en esta Jornada por la Vida el don precioso de la vida  humana, especialmente en las primeras etapas tras su concepción. En esta ocasión, de manera especial, ante la falta de protección a la que hoy en día está sometida. La vida humana es sagrada porque desde su inicio comporta la acción creadora de Dios y permanece siempre en una especial relación con el Creador, su único fin. La vida humana es un don que nos sobrepasa. Solo Dios es Señor de la vida desde su comienzo hasta su término. Nadie, en ninguna circunstancia, puede atribuirse el «derecho de matar de modo directo a un ser humano inocente». Por ello, todo atentado contra la vida del hombre es también un atentado contra la razón, contra la justicia, y constituye una grave ofensa a Dios. De aquí la voz de la Iglesia extendiéndose por todas partes y proclamando que «el ser humano debe ser respetado y tratado como persona desde el instante de su concepción» y, por tanto, a partir de ese mismo momento se le deben reconocer los derechos de la persona, principalmente el derecho inviolable de todo ser humano inocente a la vida.
En esta ocasión, nuestro punto de partida no puede ser otro más que el de la sagrada dignidad del hombre y del valor supremo de su vida para toda conciencia recta. Vivir es el primero de los derechos humanos, raíz y condición de todos los demás.
El derecho a la vida se nos muestra aún con mayor fuerza cuanto más inocente es su titular o más indefenso se encuentra, como en el caso de un hijo en el seno materno. La tutela del bien fundamental de la vida humana y del derecho a vivir forma parte esencial de las obligaciones de la autoridad. Este servicio que ha de prestar la autoridad no consiste más que en recoger la demanda que está presente en la sociedad constituida por personas que nacen a la vida en el seno de una familia, célula básica de dicha sociedad. El derecho a la vida, que no es una concesión del Estado, es un derecho anterior al Estado mismo y este tiene siempre la obligación de tutelarlo.
Afirmar y proteger el derecho a la vida y en concreto el de un hijo en el seno materno, derecho que es inherente a todo ser humano y que constituye la base de la seguridad jurídica y de la justa convivencia, resulta esperanzador y próspero para la sociedad.
El papa Benedicto XVI nos recordó el gran valor y la importancia que el reconocimiento, aprecio y defensa la vida humana tiene para la construcción de la paz social, el desarrollo integral de los pueblos y el cuidado y protección del ambiente: «Quienes no aprecian suficientemente el valor de la vida humana y, en consecuencia, sostienen, por ejemplo, la liberación del aborto, tal vez no se dan cuenta que, de este modo, proponen la búsqueda de una paz ilusoria. La huida de las responsabilidades, que envilece a la persona humana, y mucho más la muerte de un ser inerme e inocente, nunca podrán traer felicidad o paz. En efecto, ¿cómo es posible pretender conseguir la paz, el desarrollo integral de los pueblos o la misma salvaguardia del ambiente, sin que sea tutelado el derecho a la vida de los más débiles, empezando por los que aún no han nacido? Cada agresión a la vida, especialmente en su origen, provoca inevitablemente daños irreparables al desarrollo, a la paz, al ambiente. Tampoco es justo codificar de manera subrepticia falsos derechos o libertades, que, basados en una visión reductiva y relativista del ser humano, y mediante el uso hábil de expresiones ambiguas encaminadas a favorecer un pretendido derecho al aborto y a la eutanasia, amenazan el derecho fundamental a la vida».
En nuestro contexto actual, parece obligado añadir que una conciencia cristiana bien formada no debe favorecer con el propio voto la realización de un programa político o la aprobación de una ley particular que contengan propuestas alternativas o contrarias a los contenidos fundamentales de la fe y la moral en este sentido. Dado que las verdades de fe constituyen una unidad inseparable, no es lógico el aislamiento de uno solo de sus contenidos en detrimento de la totalidad de la doctrina católica.
Por otro lado y de igual modo queremos decir que el compromiso político a favor de un aspecto aislado de la doctrina social de la Iglesia no basta para satisfacer la responsabilidad de la búsqueda del bien común en su totalidad. En esta línea de responsabilidades consideramos importante recordar que tampoco el católico puede delegar en otros el compromiso cristiano que proviene del evangelio de Jesucristo, para que la verdad sobre el hombre y el mundo pueda ser anunciada y realizada.
Cuando la acción política tiene que ver con principios morales que no admiten derogaciones, excepciones o compromiso alguno, es cuando el empeño de los católicos se hace más evidente y cargado de responsabilidad. Ante estas exigencias éticas fundamentales e irrenunciables, en efecto, los creyentes deben saber que está en juego la esencia del orden moral, que concierne al bien integral de la persona. Este es el caso de las leyes civiles en materia de aborto y eutanasia.
Es, como obispos, nuestra obligación ayudar al discernimiento acerca de la justicia y de la moralidad de las leyes. En este sentido, debemos reiterar que la actual legislación española sobre el aborto es gravemente injusta, puesto que no reconoce ni protege adecuadamente la realidad de la vida. Es, pues, urgente la modificación de la ley, con el fin de que sean reconocidos y protegidos los derechos de todos en lo que toca al mas elemental y primario derecho de la vida.
También es apremiante la difusión que en este campo realiza la Iglesia a través de diversas entidades como los COF (Centro de Orientación Familiar); la formación de las personas que trabajan en ellos; la creación de dichos centros donde no los haya; la incorporación de más católicos responsables, comprometidos y formados en las diversas tareas que este trabajo a favor de la vida conlleva. Entre estos trabajos consideramos importante resaltar la labor de asistencia y ayuda a las madres embarazadas, en riesgo de abortar, en el nivel asistencial-material y también en el psicológico antes y después de un posible aborto. En este sentido urgimos también, a la formación de sacerdotes en este terreno para poder asistir adecuadamente a las cada vez mas numerosas madres que padecen el síndrome post-aborto.
Por todo ello y dada la fragilidad de la condición humana y conscientes de nuestras limitaciones, invocamos y pedimos la ayuda a santa María Virgen, Madre de la Vida.
Obispos de la Subcomisión para la Familia y Defensa de la Vida
del Mensaje para la Jornada por la Vida



miércoles, 3 de abril de 2013

8 DE ABRIL - ROSARIO POR LA VIDA - Plaza de la Catedral - Cádiz - 18,00 h.



Delegación Episcopal para la Familia, la Defensa de la Vida y C.O.F.

CARTA A TODOS LOS SACERDOTES Y A LOS RESPONSABLES DE ASOCIACIONES Y MOVIMIENTOS ECLESIALES, CON MOTIVO DE LA JORNADA POR LA VIDA 2013

Queridos hermanos en el Señor:

Como cada año, coincidiendo con la solemnidad de la Anunciación, la Conferencia Episcopal Española ha convocado la Jornada por la Vida. Este año se ha retrasado al lunes 8 de Abril. Para celebrarla, nos han enviado los subsidios litúrgicos que adjuntamos, para que todos nos unamos en oración por la vida (al final de las peticiones hay dos análogas, desechad la que no procede al tiempo litúrgico). También se puede salir a la calle tras la misa principal del día, si se quiere portando velas, y rezar allí el Padrenuestro o la Oración de Juan Pablo II por la vida como testimonio.

   En Cádiz, esta Delegación de Pastoral Familiar, Defensa de la Vida y COF, con la colaboración de Proyecto David, convoca un Rosario por la Vida. Se trata de rogar al Señor que mueva las conciencias hacia un mayor respeto a la vida prenatal, que se traduzca también en iniciativas solidarias y leyes justas para proteger a los no nacidos y ayudar a quienes esperan un hijo en situaciones difíciles. Será el lunes 8 de Abril a las 18h, en la Plaza de la Catedral. Las asociaciones, movimientos, comunidades parroquiales, etc. que deseen participar especialmente rezando uno de los misterios, pueden solicitarlo a esta Delegación.

   Además, la Plataforma "Sí a la Vida", integrada por cientos de asociaciones provida, ha convocado diversas concentraciones y actos en los días previos, tanto en Madrid como en muchas otras poblaciones: 

- En San Fernando,el jueves 4 a las 12h empieza en la Iglesia Mayor la Oración por la vida. El mismo día a las 20h, en el Centro de Congresos, se presenta la iniciativa europea "One of Us" (uno de nosotros), que busca, mediante un millón de firmas, reabrir el debate sobre el derecho prenatal a la vida, a nivel de la UE. Además de esto, la Pastoral Familiar de la Parroquia de San Pedro y San Pablo, Derecho a Vivir y Redmadre convocan el 7 de Abril a las 12h, en la Plaza del Rey, una Concentración por la Vida (referente, Pedro Mejías, 636 568 871). 

- En Algeciras, en este caso el sábado 6 a las 12:30h habrá una Concentración por la Vida en la Plaza Alta (referente Patricia Medina, 651 434 969).

 Un abrazo en Cristo resucitado
  
Fdo. Óscar González Esparragosa
Delegado Episcopal de Pastoral Familiar,
Defensa de la Vida y COF

-- 
Delegación de Pastoral Familiar, Defensa de la Vida y COF
Cádiz y Ceuta

PALABRA DE VIDA, abril 2013 - Chiara Lubich


PALABRA DE VIDA, abril 2013[1]

«Hermanos, no os quejéis los unos de los otros» (St 5, 9).
Para entender mejor la Palabra de vida que se nos propone este mes, hay que tener en cuenta las circunstancias que dieron lugar a ella: los inconvenientes que se daban en las comunidades cristianas a las que iba dirigida la carta del apóstol Santiago. Se trataba de escándalos, discriminaciones sociales, un uso egoísta de la riqueza, explotación de los obreros, una fe a base de palabras más que de obras, etc. Todo ello originaba resentimiento y malhumor de unos con otros y creaba un estado de malestar en toda la comunidad.
«Hermanos, no os quejéis los unos de los otros».
Por lo que se ve, ya en la época apostólica se podía observar lo que también hoy vemos en nuestras comunidades: las mayores dificultades para vivir nuestra fe no suelen ser las que proceden de fuera, es decir, del mundo, sino las que provienen de dentro, de ciertas situaciones que allí se producen y de comportamientos de nuestros hermanos que no se ajustan al ideal cristiano. Y esto provoca una sensación de malestar, desconfianza y desánimo.
«Hermanos, no os quejéis los unos de los otros».
Pero si todas estas contradicciones e incoherencias más o menos graves tienen su raíz en una fe no siempre iluminada y en un amor aún muy imperfecto a Dios y al prójimo, la primera reacción del cristiano no tendrá que ser la impaciencia ni la intransigencia, sino la que Jesús enseña. El reclama una paciente espera, comprensión y misericordia, que contribuye al desarrollo de esa semilla del bien que ha sido sembrada en nosotros, como explica la parábola de la cizaña (cf. Mt 13, 24-30.36-43).
«Hermanos, no os quejéis los unos de los otros».
Entonces, ¿cómo vivir la Palabra de vida de este mes? Ésta nos plantea un aspecto difícil de la vida cristiana. También nosotros formamos parte de distintas comunidades (la familia, la parroquia, la asociación, el lugar de trabajo, la comunidad civil), donde lamentablemente puede haber muchas cosas que a nuestro juicio no están bien: temperamento, punto de vista, modo de hacer de alguna persona, incoherencias que nos hacen sufrir y nos provocan reacciones de rechazo.
Pues ahí tenemos otras tantas ocasiones de vivir la Palabra de vida de este mes. Pongamos la tolerancia y la comprensión en el lugar de la murmuración o la condena, como sería nuestra reacción; luego, dentro de nuestras posibilidades, practiquemos también la corrección fraterna: y demos sobre todo un testimonio cristiano respondiendo a las eventuales faltas de amor o de compromiso con un mayor amor y compromiso por nuestra parte.
Chiara Lubich


[1] Publicada en Ciudad Nueva, n° 250 (diciembre 1989), p. 9.