miércoles, 14 de enero de 2026

Finalizan los Ejercicios Espirituales, organizados por la Parroquia de San Severiano, oportunidad para el diálogo personal e íntimo con el Señor.

 Finalizan los Ejercicios Espirituales, organizados por la Parroquia de San Severiano, oportunidad para el diálogo personal e íntimo con el Señor.

 


El jueves 8 de enero comenzaron los ejercicios Espirituales que un año más ha organizado la Parroquia de San Severiano de Cádiz. En esta ocasión se han celebrado en la Casa de Espiritualidad Villa Milagrosa (Jerez de la Frontera) y las meditaciones han estado a cargo del sacerdote de Zaragoza, P. Miguel Sebastián Romero que ha conducido a los participantes por una senda de conocimiento del amor de Dios en su vida. Finalizaron estos días de retiro en la tarde del domingo día 11 de enero.

 

A lo largo de las sesiones, el sacerdote destacó que conocer a Jesucristo es conocer el amor que nos tiene y que “no ha habido ningún instante en el que el Padre no haya estado pensando en cada uno de nosotros en el acto eterno y con el mismo amor con el que está engendrando a su Hijo”. Que el amor de Dios es un amor gratuito, no es una respuesta a la bondad mayor o menor que encuentre en nosotros. Dios se hace presente en diversas formas, tales como los sacramentos, la Iglesia, la contemplación de la Palabra y las experiencias cotidianas de la vida. El P. Miguel Sebastián describió la Cruz y la Eucaristía como las manifestaciones fundamentales del amor de Jesucristo a nosotros.

La Misa, concelebrada por el P. Miguel Sebastián y el P. Antonio Diufaín (Párroco de San Severiano) puso el broche de oro a unos días de profunda reflexión espiritual que gracias al ambiente de silencio ha hecho posible las meditaciones y el coloquio con el Señor.

Los Ejercicios Espirituales son una ayuda para dejar que el Espíritu Santo actúe en nosotros, nos transforme, libere nuestro corazón de las ataduras que nos esclavizan y nos permita buscar y realizar la voluntad de Dios sobre nuestra vida. Este método que San Ignacio plasmó en el Libro de los Ejercicios Espirituales ha ayudado a innumerables hombres y mujeres a encontrar a Dios y a dar sentido a sus vidas. Son una ayuda para tomarse en serio la vida a la luz del evangelio de Jesucristo. Nos sirven para romper esas ataduras de nuestro corazón que nos impiden ser verdaderamente libres para amar.

 

Nos sirven también para conocer el proyecto de vida que Dios tiene para mí, ¡la misión concreta para la que me ha creado! Loe ejercicios me facilitan escuchar su voz y comprender mejor esa misión concreta. Él quiere para mí, no una vida mediocre, sino un camino de santidad, de plenitud humana.

 

Con palabras de San Ignacio de Loyola: “Los Ejercicios Espirituales son todo lo mejor que yo puedo en esta vida pensar, sentir y entender para que el hombre se pueda aprovechar a sí mismo y para poder fructificar, y ayudar a otros muchos”