Finalizan los Ejercicios Espirituales, organizados por la Parroquia de San Severiano, oportunidad para el diálogo personal e íntimo con el Señor.
El
jueves 8 de enero comenzaron los ejercicios Espirituales que un año más ha
organizado la Parroquia de San Severiano de Cádiz. En esta ocasión se han
celebrado en la Casa de Espiritualidad Villa Milagrosa (Jerez de la Frontera) y
las meditaciones han estado a cargo del sacerdote de Zaragoza, P. Miguel
Sebastián Romero que ha conducido a los participantes por una senda de
conocimiento del amor de Dios en su vida. Finalizaron estos días de retiro en
la tarde del domingo día 11 de enero.
A lo largo de las sesiones, el sacerdote
destacó que conocer a Jesucristo es conocer el amor que nos tiene y que “no ha
habido ningún instante en el que el Padre no haya estado pensando en cada uno
de nosotros en el acto eterno y con el mismo amor con el que está engendrando a
su Hijo”. Que el amor de Dios es un amor gratuito, no es una respuesta a la
bondad mayor o menor que encuentre en nosotros. Dios se hace presente en
diversas formas, tales como los sacramentos, la Iglesia, la contemplación de la
Palabra y las experiencias cotidianas de la vida. El P. Miguel Sebastián
describió la Cruz y la Eucaristía como las manifestaciones fundamentales del
amor de Jesucristo a nosotros.
La Misa, concelebrada por el P. Miguel
Sebastián y el P. Antonio Diufaín (Párroco de San Severiano) puso el broche de
oro a unos días de profunda reflexión espiritual que gracias al ambiente de
silencio ha hecho posible las meditaciones y el coloquio con el Señor.
Los
Ejercicios Espirituales son una ayuda para dejar que el Espíritu Santo actúe en
nosotros, nos transforme, libere nuestro corazón de las ataduras que nos
esclavizan y nos permita buscar y realizar la voluntad de Dios sobre nuestra
vida. Este método que San Ignacio plasmó en el Libro de los Ejercicios
Espirituales ha ayudado a innumerables hombres y mujeres a encontrar a Dios y a
dar sentido a sus vidas. Son una ayuda para tomarse en serio la vida a la luz
del evangelio de Jesucristo. Nos sirven para romper esas ataduras de nuestro
corazón que nos impiden ser verdaderamente libres para amar.
Nos
sirven también para conocer el proyecto de vida que Dios tiene para mí, ¡la
misión concreta para la que me ha creado! Loe ejercicios me facilitan escuchar
su voz y comprender mejor esa misión concreta. Él quiere para mí, no una vida
mediocre, sino un camino de santidad, de plenitud humana.
Con
palabras de San Ignacio de Loyola: “Los Ejercicios Espirituales son todo lo
mejor que yo puedo en esta vida pensar, sentir y entender para que el hombre se
pueda aprovechar a sí mismo y para poder fructificar, y ayudar a otros muchos”
