domingo, 13 de octubre de 2013

FAMILIAS DE CÁDIZ Y CEUTA EN EL MASTER DE PASTORAL FAMILIAR

Master en Pastoral Familiar


Un nutrido grupo de familias junto con varios sacerdotes han asistido a este fin de semana del Master de Pastoral del Matrimonio y la Familia, que es una original línea formativa que se lleva a cabo en diversas diócesis de España.

Se trata de un curso peculiar que integra una formación académica orgánica con las condiciones logísticas oportunas, para que las familias puedan participar con los hijos y enriquecerse intelectual, humana y espiritualmente en un ambiente familiar y de descanso.

Quien la termina, convalida la mitad de créditos del Master en Ciencias del Matrimonio y la Familia.
El fin de esta especialidad universitaria es ofrecer a sus alumnos una formación interdisciplinar sobre el matrimonio y la familia que les permita comprender el sentido de la vocación al matrimonio, capacitándolos así para colaborar en el trabajo por la familia en las distintas diócesis, parroquias, asociaciones o movimientos apostólicos.


Fue el mismo Santo Padre quien indicó como objetivo fundamental de la labor del Instituto “dar a la pastoral familiar un apoyo filosófico y teológico que reaccione contra la visión atea y materialista” y ofrecer a sus alumnos “una gran preparación específica para poder contribuir a enriquecer la vida de los fieles ayudándoles a descubrir la vocación a la santidad de los cónyuges y de los demás miembros de la familia”.

"El Instituto Juan Pablo II fue querido personalmente por el Siervo de Dios de quien lleva el nombre con una misión de "una particular misión para toda la Iglesia (...) profundizar cada vez más en el conocimiento de la verdad del matrimonio y la familia". Juan Pablo II pensaba de hecho que la acción pastoral de la Iglesia necesitaba sostenerse en una reflexión teológica verdaderamente profunda y fundamental, de carácter sistemático y al mismo tiempo interdisciplinar capaz de originar una visión orgánica". (Mons. Livio Melina, Presidente del Pontificio Instituto Juan Pablo II)

Apertura de curso del MFC


El pasado domingo, día 13 de octubre, celebró el Movimiento Familiar Cristiano la asamblea diocesana de apertura de curso en la parroquia de la Divina Pastora de San Fernando.
En ella se informó del desarrollo de la asamblea nacional celebrada en Madrid en que se aprobaron las actividades a llevar a cabo, en aplicación de los objetivos propuestos; así como fijar el calendario de celebraciones para el curso.
El Consiliario diocesano padre Balbino presentó el libro “Recibiréis la fuerza del Espiritu” del padre Juan Antonio Paredes, como material de trabajo para las reuniones de equipos. También presentó la carta pastoral del Sr. Obispo, animando a participar en la nueva Evangelización integrandose en la escuela de evangelizadores.
Posteriormente se habló de los distintos servicios del MFC, dando información del Equipo de Encuentros que se halla impartiendo encuentro conyugal en Ceuta y tienen programada la celebración de otro encuentro los días 16 y 17 de noviembre en la casa de ejercicios “La Inmaculada” del El Puerto de Santa María; habiendo un compromiso de animar a otros matrimonios a participar en ellos, ya que conocemos su eficacia para mejorar la vida de pareja. Los presidentes informaron de los contactos habidos con distintas parroquias para iniciar reuniones de grupos de matrimonios que profundicen en temas de pastoral familiar.
Los tesoreros informaron del estado económico, siendo aprobadas las cuentas y cuotas anuales.
Se pudo escuchar el nuevo himno del MFC elaborado por matrimonios de Toledo para favorecer nuestra identidad.
A continuación se celebró la Eucaristía en la que participaron matrimonios de las localidades de Barbate, Cádiz, Puerto Real, San Fernando y Vejer. Finalizamos la jornada con una comida compartida , en la que, además de degustar los platos típicos, tuvimos un rato de convivencia y coloquio.

Partimos hacia los lugares de residencia, satisfechos de la jornada vivida y dispuestos a seguir fortaleciendo nuestra fe en los equipos y trabajando en la pastoral familiar en colaboración con nuestras parroquias.
El Equipo de presidencia diocesano

El Movimiento Familiar Cristiano es una Asociación Pública de la Iglesia Católica que actúa en nombre de la Iglesia, de la cuál recibe la misión y en estrecha colaboración con el Obispo y los Párrocos. Está formado por grupos de familias para "ser una comunidad humana y cristiana: un grupo de personas de las que siempre se puede esperar apoyo y fidelidad, un lugar para el encuentro personal, la ayuda mutua y el estímulo para el compromiso apostólico". (Ideario MFC).

Grupos de familias que, junto con los sacerdotes y preferentemente en las parroquias descubren que la fe es fruto de la Gracia de Jesucristo. Familias convencidas de que el Evangelio es la única solución radical y profunda a la problemática de nuestra sociedad. Familias que se reúnen periódicamente (normalmente cada 15 días) para rezar, para ayudarse mutuamente en la formación, y para compartir su camino espiritual y su acción apostólica.


martes, 8 de octubre de 2013

El Colegio Marianista San Felipe Neri acogerá la Jornada de apertura de la XXXV Semana de la Familia


DOMINGO, 10 de noviembre

JORNADA  DE APERTURA
En el Colegio de San Felipe Neri (Avda. Andalucía, 82  - Cádiz)

17:00  Acogida 

17:15  Oración.

17:30  Presentación del documento:La verdad del amor humano
            D. Mario Iceta, obispo de Bilbao

 18:30  Turno de preguntas. Coloquio abierto con Mons. Iceta

 19:00  Presentación de Stand de asociaciones pro familia y vida

 19:30  Concierto de Nico Montero


Objetivos de LA JORNADA
 Presentación del documento titulado “La verdad del amor humanoOrientaciones sobre el amor conyugal, la ideología de género y la legislación familiar. Y profundizar en él con vistas a su máxima difusión por parte de los agentes de pastoral familiar.


CASTILLOS HINCHABLES Y JUEGOS PARA LOS NIÑOS

 Dispondremos de monitores durante toda la jornada para atender a vuestros hijos con talleres, juegos y diversas actividades.


domingo, 6 de octubre de 2013

¿Qué es el matrimonio? Es una verdadera vocación

Papa Francisco. Foto: ACI Prensa
Papa Francisco. Foto: ACI Prensa
VATICANO, 04 Oct. 13 / 05:08 pm (ACI).- ¡Gracias por haber venido, gracias por esta fiesta! De veras: ¡esta es una fiesta! Y gracias por sus preguntas.
Me alegra que la primera pregunta haya sido de un matrimonio joven ¡un lindo testimonio! Dos jóvenes que han optado, que han decidido formar una familia, con alegría y con valor. ¡Sí, porque es cierto, se necesita ser valientes para formar una familia! ¡Hace falta valor! Y la pregunta de ustedes, jóvenes esposos, se enlaza con la de la vocación.
¿Qué es el matrimonio? Es una verdadera vocación, al igual que el sacerdocioy la vida religiosa. Dos cristianos que se casan han reconocido en su historia de amor la llamada del Señor, la vocación para formar de dos, hombre y mujer, una sola carne, una sola vida. Y el Sacramento del matrimonio envuelve este amor con la gracia de Dios, lo arraiga en Dios mismo. ¡Con este don, con la certeza de esta llamada, se puede partir seguros, no se tiene miedo de nada, se puede afrontar todo, juntos!
Pensemos en nuestros padres, en nuestros abuelos o bisabuelos: se casaron en condiciones mucho más pobres que las nuestras, algunos en tiempo de guerra, o en la posguerra; algunos emigraron, como mis padres. ¿Dónde encontraban la fuerza? La encontraban en la certeza de que el Señor estaba con ellos, de que la familia está bendecida por Dios en el Sacramento del matrimonio, y de que es bendita la misión de tener hijos y de educarlos. Con estas certezas superaron incluso las pruebas más duras.
Eran certezas simples, pero verdaderas, formaban columnas que sostenían su amor. Su vida no era fácil: había problemas, tantos problemas. Pero estas certezas simples les ayudaban a ir hacia delante. Y lograron hacer una bella familia, a dar vida, a hacer crecer sus hijos.
¡Queridos amigos, se necesita esta base moral y espiritual, para construir bien y de forma sólida! Hoy en día, las familias y la tradición social ya no garantizan esta base. Aún más, la sociedad en la que ustedes nacieron privilegia los derechos individuales en lugar de la familia, estos derechos individuales, privilegian las relaciones que duran hasta que no surgen dificultades, y por esta razón a veces habla de relación de pareja, de familia y de matrimonio de forma superficial y equívoca.
Sería suficiente ver ciertos programas de televisión: y se ven estos valores, ¿no? Cuántas veces, los párrocos – también yo, algunas veces lo he escuchado – oyen una pareja que viene a casarse: “Pero, ¿ustedes saben que el matrimonio es para toda la vida?”. “Ah, nosotros nos amamos tanto, pero…estaremos juntos mientras dure el amor. Cuando termina, uno por un lado y el otro por otro.” Es el egoísmo: cuando yo no siento, termino el matrimonio y me olvido de aquella “una sola carne” que no puede separarse.
Es arriesgado casarse: ¡es riesgoso! Es aquel egoísmo que nos amenaza, porque dentro de nosotros todos tenemos la posibilidad de una doble personalidad: aquella que dice “yo, libre, yo quiero esto…”, y la otra que dice: “Yo, me, mi, conmigo, por mi…”: ¿eh? El egoísmo siempre, que regresa y no sabe abrirse a los otros. La otra dificultad es esta cultura del provisorio: parece que nada sea definitivo. Todo es provisorio. Como dije recientemente: pero el amor, hasta que dura. Una vez oí un seminarista – bueno, ¿eh? – que decía: “Yo quiero ser sacerdote pero por diez años. Luego volveré a pensar”. Pero… ¡es la cultura de lo provisorio, y Jesús, no nos ha salvado provisoriamente: nos ha salvado definitivamente!
¡Pero el Espíritu Santo suscita siempre respuestas nuevas a las nuevas exigencias! Y así se han multiplicado en la Iglesia los caminos para los novios, los cursos de preparación para el Matrimonio, los grupos de matrimonios jóvenes en las parroquias, los movimientos familiares... ¡Son una riqueza inmensa! Son puntos de referencia para todos: para los jóvenes en busca, para las parejas en crisis, para los padres que tienen problemas con sus hijos y viceversa. Pero nos ayudan todos.
Y luego están las diferentes formas de acoger: acogida, adopción, hogares de acogida de diversos tipos... La fantasía – me permito la palabra - ¡La fantasía del Espíritu Santo es infinita, pero también es muy concreta! Entonces les quiero decir que no tengan miedo de dar pasos definitivos en la vida: no tener miedo de darlos. Cuántas veces he oído madres que me decían: “Pero, Padre, yo tengo un hijo de 30 años y no se casa: ¡no sé qué cosa hacer! Tiene una bella novia, pero no se decide…” ¡Pero, señora, no le planche más las camisas! ¡Es así! No tener miedo de dar pasos definitivos, como el del matrimonio: profundicen su amor, respetando sus tiempos y expresiones, recen y prepárense, pero luego ¡confíen en que el Señor no los deja solos! Háganlo entrar en su hogar como uno de la familia, Él los sostendrá siempre.
La familia es la vocación que Dios ha escrito en la naturaleza del hombre y de la mujer, pero también hay otra vocación complementaria al matrimonio: el llamado al celibato y a la virginidad por el Reino de los Cielos. Es la vocación que el mismo Jesús vivió. ¿Cómo reconocerla? ¿Cómo seguirla? Es la tercera pregunta que me han presentado.
Pero, alguno de ustedes puede pensar: “pero, ¡qué bien este Obispo! Hicimos las preguntas y ¡tiene las respuestas todas listas, escritas!” Yo recibí las preguntas algunos días atrás, ¿eh? Por eso las conozco… Y yo les respondo con dos elementos esenciales, sobre cómo reconocer esta vocación al sacerdocio o a la vida consagrada. Primer elemento: orar y caminar en la Iglesia.
Estas dos cosas van de la mano, se entrelazan. En el origen de toda vocación a la vida consagrada siempre hay una fuerte experiencia de Dios ¡una experiencia que no se olvida, se recuerda para toda la vida! Es aquella que tuvo Francisco, ¿no? Y esto no lo podemos ni calcular ni programar. ¡Dios siempre nos sorprende! Es Dios el que llama; pero es importante tener una relación diaria con Él, escucharlo en silencio ante el Tabernáculo y dentro de nosotros mismos, hablarle, acercarse a los Sacramentos.
Tener esta relación familiar con el Señor es como tener abierta la ventana de nuestra vida, para que Él nos haga escuchar su voz, lo que quiere de nosotros. Sería lindo escuchar aquí a los sacerdotes presentes, a las religiosas... Sería lindísimo, porque cada historia es única, pero todas empiezan con un encuentro que ilumina en lo profundo, que toca el corazón y envuelve a toda la persona: afecto, intelecto, sentidos, todo. La relación con Dios no concierne sólo a una parte de nosotros mismos, sino que abarca todo.
Es un amor tan grande, tan hermoso, tan verdadero, que merece todo y merece toda nuestra confianza. Y me gustaría decir una cosa con fuerza, sobre todo hoy: ¡la virginidad por el Reino de Dios no es un "no" es un "sí"! Por supuesto, implica la renuncia a un vínculo conyugal y a una familia propia, pero la base es el "sí" como respuesta al "sí" total de Cristo hacia nosotros, y este "sí" hace fecundos.