martes, 16 de abril de 2013

Peregrinación diocesana a Fátima


Peregrinación diocesana a Fátima

El próximo 7 de junio la diócesis de Cádiz y Ceuta peregrinará al Santuario de Fátima. El obispo diocesano, Mons. Rafael Zornoza Boy, invita a que seamos partícipes de este encuentro a todos los que formamos la Iglesia de Cádiz y Ceuta. Así, D. Rafael ha mostrado su ilusión por esta peregrinación como momento idóneo para conocernos y vivir comunitariamente la fe, y anima a que difundamos ampliamente esta invitación a todos.
Para cualquier información y reservas, podéis enviar un email a peregrinacionafatima@gmail.com, o llamar al 956 807 018 ext. 1014  o al 655 607 811.
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Peregrinación Diocesana
Santuario de Fátima
Día 07 de junio de 2013 (Viernes): CÁDIZ - FÁTIMA.
06:00 a 07:00 hrs. Salida en autocar desde los lugares indicados destino Fátima.
Almuerzo en ruta.
Llegada al hotel.
Distribución de habitaciones.
Eucaristía
Cena
21.30 hrs Rosario y procesión de las Velas (Rosario de las Antorchas)
Alojamiento
Día 08 de Junio de 2013 (Sábado): FÁTIMA
Desayuno.
Salida para realizar el Vía Crucis.
Tiempo libre. Los sacerdotes estarán a disposición durante la mañana para 
confesar.
Almuerzo en el hotel.
Descanso
16:30 hrs Reunión, sobremesa y oración con D. Rafael
19:15 hrs Eucaristía
Cena
21.30 hrs Rosario y procesión de las Velas (Rosario de las Antorchas)
Alojamiento.
Día 09 de junio de 2013 (Domingo): FÁTIMA – CÁDIZ.
Desayuno.
Tiempo libre
11:00 Eucaristía Internacional
Almuerzo en el hotel.
Salida de regreso a Cádiz.
Llegada a los puntos previstos. Fin de los servicios.

Donativos


¡Colabora!


  • Si está interesado en realizar un donativo a la Delegación  Episcopal para la Familia, la Defensa de la Vida y los Centros de Orientación Familiar  de la Diócesis de Cádiz y Ceuta puede hacerlo a través del siguiente número de cuenta. Su donativo estará destinado al desarrollo de las actividades pastorales propuestas por la Delegación.

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Para cualquier cuestión puedes contactar con nosotros a través de la siguiente dirección de e-mail. Estararemos encantados de ayudarte.


lunes, 8 de abril de 2013

NOTA DE PRENSA - UN ROSARIO POR LA VIDA EN LA CATEDRAL DE CÁDIZ


El lunes 8 de abril a las 6 de la tarde, convocado por la Delegación Episcopal para la Familia, la Defensa de la Vida y C.O.F. se celebró “UN ROSARIO POR LA VIDA”.  La Cruz Diocesana, réplica exacta de la entregada a los jóvenes por el Beato Juan pablo II, presidió la oración en la que participaron miembros de diferentes movimientos como: Proyecto David, Hospitalidad de Lourdes, Vida Ascendente, Familias Nuevas, Movimiento Familiar Cristiano, Familias invencibles, Equipos de Nuestra Señora, Camino Neocatecumenal, así como representantes de Radio María.

El Rosario fue iniciado por el coordinador del Secretariado Diocesano para la Defensa de la Vida, Emilio Alegre y a continuación fueron desgranándose los cinco misterios del Rosario. A continuación se leyó el manifiesto de los obispos con motivo de esta Jornada Internacional  por la Vida. La Iglesia quiere celebrar en esta Jornada por la Vida el don precioso de la vida humana, especialmente en las primeras etapas tras su concepción. En esta ocasión, de manera especial, ante la falta de protección a la que hoy en día está sometida.
Nadie, en ninguna circunstancia, puede atri­buirse el «derecho de matar de modo directo a un ser humano inocente». Por ello, todo atentado contra la vida del hombre es también un atentado contra la razón, contra la justicia, y constituye una grave ofensa a Dios.

El acto concluyó con unas palabras y la bendición por parte del P. Oscar González Esaparragosa, Delegado Episcopal para la Familia, la Defensa de la Vida y los C.O.F.








SAN FERNANDO POR LA VIDA


EL PUEBLO DE LA VIDA se mueve!!



A pesar que había otros actos, también estupendos, como la peregrinación de las cofradías isleñas a la Catedral de Cádiz o las predicaciones en plazas del Camino Neocatecumenal, que podían quitar algo del habitual gentío que ocupa normalmente el centro de nuestra ciudad, los voluntarios de Derecho A Vivir no dieron abasto atendiendo a las personas que se acercaban para firmar, apoyar, hablar, mostrar su simpatía…

En un día primaveral espléndido, se montó, con la colaboración eficaz y generosa del Ayuntamiento, gobernado por el Partido Popular, una tarima, un sistema de megafonía, y nuestros habituales paneles, pancartas, etc. Trajimos a nuestros niños. Pusimos música, de DAV y de otras canciones con mensaje de vida, nos pusimos a bailar, a hacer murales, a repartir globos, pins, folletos… y firmas, muchas firmas. No las he contado aún, pero son bastantes hojas… De One of Us y de Aborto Cero. También un catequista del Camino nos entregó varias hojas recogidas entre ellos mismos…

Precioso el pequeño concierto por la vida de los clarinetistas de Chiclana, con canciones muy conocidas. Y la colaboración de amigos dando lectura a los manifiestos: los Coordinadores del Secretariado Diocesano de Pastoral Familiar, Antonio y Rosa, y dos conocidas personas de la vida ciudadana de San Fernando, amigos de Derecho a Vivir: Jesús Rodríguez Arias, y Lucía Gutiérrez Cotaelo.

Para algunos de los voluntarios era un bautizo de calle, pero los comentarios en nuestro chat, ya por la noche, eran así: “maravillosa experiencia”. “Fue estupendo, no parábamos…”. “Conocimos nuevos voluntarios que querían colaborar”.  “Me ha encantado, ha sido un trabajo bien hecho”. Ha sido una semana agotadora, pero ha merecido la pena…” “Esto engancha”. “Disfrutemos esta noche con satisfacción de la labor realizada, de haber trabajado por la vida…”. “No es comparable a nada, estamos contentísimos”. “Una experiencia que me llena de felicidad al saber que el poquito que aporta sirve para concienciar y edificar la sociedad”.

Y es que el Señor Resucitado, Dios de la vida, después de unos comienzos  duros, con dificultades, nos ha regalado un equipo de auténticos Jabatos por la vida, unas Mosqueteras imparables, que se baten el cobre por una firma, una sonrisa, poner una bandera en un sitio imposible, dialogar con paciencia con los más contrarios, poner un micrófono, o hablar con un político…

Destacamos, por fin, la participación de los niños, la buena colaboración de simpatizantes, el sonido de los clarinetes, la música tan dinámica que hizo bailar a algunos voluntarios. Por supuesto, el precioso acto del jueves en el Centro de Congresos. Pero sobre todo, la sensación de que algo se mueve, que el PUEBLO DE LA VIDA a comenzado a marchar, como otro Israel, en San Fernando y en España, en todo el mundo, hacia una nueva tierra, hacia la libertad de una patria nueva donde reine una cultura nueva, la Cultura de la Vida.
























domingo, 7 de abril de 2013

Compromiso indelegable a favor de la vida


Compromiso indelegable
El compromiso político a favor de un aspecto aislado de la doctrina social de la Iglesia no basta para satisfacer la responsabilidad de la búsqueda del bien común en su totalidad. En esta línea de responsabilidades, consideramos importante recordar que tampoco el católico puede delegar en otros el compromiso cristiano que proviene del Evangelio de Jesucristo, para que la verdad sobre el hombre y el mundo pueda ser anunciada y realizada.
Cuando la acción política tiene que ver con principios morales que no admiten derogaciones, excepciones o compromiso alguno, es cuando el empeño de los católicos se hace más evidente y cargado de responsabilidad. Ante estas exigencias éticas fundamentales e irrenunciables, en efecto, los creyentes deben saber que está en juego la esencia del orden moral, que concierne al bien integral de la persona. Éste es el caso de las leyes civiles en materia de aborto y eutanasia.
Es, como obispos, nuestra obligación ayudar al discernimiento acerca de la justicia y de la moralidad de las leyes. En este sentido, debemos reiterar que la actual legislación española sobre el aborto es gravemente injusta, puesto que no reconoce ni protege adecuadamente la realidad de la vida. Es, pues, urgente la modificación de la ley, con el fin de que sean reconocidos y protegidos los derechos de todos en lo que toca al más elemental y primario derecho de la vida.
También es apremiante la difusión que realiza la Iglesia a través de diversas entidades como los COF (Centro de Orientación Familiar); la formación de las personas que trabajan en ellos; la creación de dichos centros donde no los haya; la incorporación de más católicos responsables, comprometidos y formados en las diversas tareas de este trabajo a favor de la vida. Entre estos trabajos consideramos importante resaltar la labor de asistencia y ayuda a las madres embarazadas, en riesgo de abortar, en el nivel asistencial-material y también en el psicológico antes y después de un posible aborto. En este sentido, urgimos también a la formación de sacerdotes para poder asistir adecuadamente a las, cada vez, más numerosas madres que padecen el síndrome post-aborto.
Obispos de la Subcomisión para la Familia y Defensa de la Vida
del Mensaje para la Jornada por la Vida
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Texto completo

La Iglesia quiere celebrar en esta Jornada por la Vida el don precioso de la vida  humana, especialmente en las primeras etapas tras su concepción. En esta ocasión, de manera especial, ante la falta de protección a la que hoy en día está sometida. La vida humana es sagrada porque desde su inicio comporta la acción creadora de Dios y permanece siempre en una especial relación con el Creador, su único fin. La vida humana es un don que nos sobrepasa. Solo Dios es Señor de la vida desde su comienzo hasta su término. Nadie, en ninguna circunstancia, puede atribuirse el «derecho de matar de modo directo a un ser humano inocente». Por ello, todo atentado contra la vida del hombre es también un atentado contra la razón, contra la justicia, y constituye una grave ofensa a Dios. De aquí la voz de la Iglesia extendiéndose por todas partes y proclamando que «el ser humano debe ser respetado y tratado como persona desde el instante de su concepción» y, por tanto, a partir de ese mismo momento se le deben reconocer los derechos de la persona, principalmente el derecho inviolable de todo ser humano inocente a la vida.
En esta ocasión, nuestro punto de partida no puede ser otro más que el de la sagrada dignidad del hombre y del valor supremo de su vida para toda conciencia recta. Vivir es el primero de los derechos humanos, raíz y condición de todos los demás.
El derecho a la vida se nos muestra aún con mayor fuerza cuanto más inocente es su titular o más indefenso se encuentra, como en el caso de un hijo en el seno materno. La tutela del bien fundamental de la vida humana y del derecho a vivir forma parte esencial de las obligaciones de la autoridad. Este servicio que ha de prestar la autoridad no consiste más que en recoger la demanda que está presente en la sociedad constituida por personas que nacen a la vida en el seno de una familia, célula básica de dicha sociedad. El derecho a la vida, que no es una concesión del Estado, es un derecho anterior al Estado mismo y este tiene siempre la obligación de tutelarlo.
Afirmar y proteger el derecho a la vida y en concreto el de un hijo en el seno materno, derecho que es inherente a todo ser humano y que constituye la base de la seguridad jurídica y de la justa convivencia, resulta esperanzador y próspero para la sociedad.
El papa Benedicto XVI nos recordó el gran valor y la importancia que el reconocimiento, aprecio y defensa la vida humana tiene para la construcción de la paz social, el desarrollo integral de los pueblos y el cuidado y protección del ambiente: «Quienes no aprecian suficientemente el valor de la vida humana y, en consecuencia, sostienen, por ejemplo, la liberación del aborto, tal vez no se dan cuenta que, de este modo, proponen la búsqueda de una paz ilusoria. La huida de las responsabilidades, que envilece a la persona humana, y mucho más la muerte de un ser inerme e inocente, nunca podrán traer felicidad o paz. En efecto, ¿cómo es posible pretender conseguir la paz, el desarrollo integral de los pueblos o la misma salvaguardia del ambiente, sin que sea tutelado el derecho a la vida de los más débiles, empezando por los que aún no han nacido? Cada agresión a la vida, especialmente en su origen, provoca inevitablemente daños irreparables al desarrollo, a la paz, al ambiente. Tampoco es justo codificar de manera subrepticia falsos derechos o libertades, que, basados en una visión reductiva y relativista del ser humano, y mediante el uso hábil de expresiones ambiguas encaminadas a favorecer un pretendido derecho al aborto y a la eutanasia, amenazan el derecho fundamental a la vida».
En nuestro contexto actual, parece obligado añadir que una conciencia cristiana bien formada no debe favorecer con el propio voto la realización de un programa político o la aprobación de una ley particular que contengan propuestas alternativas o contrarias a los contenidos fundamentales de la fe y la moral en este sentido. Dado que las verdades de fe constituyen una unidad inseparable, no es lógico el aislamiento de uno solo de sus contenidos en detrimento de la totalidad de la doctrina católica.
Por otro lado y de igual modo queremos decir que el compromiso político a favor de un aspecto aislado de la doctrina social de la Iglesia no basta para satisfacer la responsabilidad de la búsqueda del bien común en su totalidad. En esta línea de responsabilidades consideramos importante recordar que tampoco el católico puede delegar en otros el compromiso cristiano que proviene del evangelio de Jesucristo, para que la verdad sobre el hombre y el mundo pueda ser anunciada y realizada.
Cuando la acción política tiene que ver con principios morales que no admiten derogaciones, excepciones o compromiso alguno, es cuando el empeño de los católicos se hace más evidente y cargado de responsabilidad. Ante estas exigencias éticas fundamentales e irrenunciables, en efecto, los creyentes deben saber que está en juego la esencia del orden moral, que concierne al bien integral de la persona. Este es el caso de las leyes civiles en materia de aborto y eutanasia.
Es, como obispos, nuestra obligación ayudar al discernimiento acerca de la justicia y de la moralidad de las leyes. En este sentido, debemos reiterar que la actual legislación española sobre el aborto es gravemente injusta, puesto que no reconoce ni protege adecuadamente la realidad de la vida. Es, pues, urgente la modificación de la ley, con el fin de que sean reconocidos y protegidos los derechos de todos en lo que toca al mas elemental y primario derecho de la vida.
También es apremiante la difusión que en este campo realiza la Iglesia a través de diversas entidades como los COF (Centro de Orientación Familiar); la formación de las personas que trabajan en ellos; la creación de dichos centros donde no los haya; la incorporación de más católicos responsables, comprometidos y formados en las diversas tareas que este trabajo a favor de la vida conlleva. Entre estos trabajos consideramos importante resaltar la labor de asistencia y ayuda a las madres embarazadas, en riesgo de abortar, en el nivel asistencial-material y también en el psicológico antes y después de un posible aborto. En este sentido urgimos también, a la formación de sacerdotes en este terreno para poder asistir adecuadamente a las cada vez mas numerosas madres que padecen el síndrome post-aborto.
Por todo ello y dada la fragilidad de la condición humana y conscientes de nuestras limitaciones, invocamos y pedimos la ayuda a santa María Virgen, Madre de la Vida.
Obispos de la Subcomisión para la Familia y Defensa de la Vida
del Mensaje para la Jornada por la Vida